28-11-2007 - Reforzar la estabilidad en el empleo, fomentar la igualdad de oportunidades y de trato y erradicar los bajos salarios son tres de los muchos objetivos que se ha marcado CC.OO. de cara a la negociación colectiva de 2008, año en el que habrán de negociarse más de 4.300 convenios con efectos sobre unos 7,7 millones de trabajadores.
Así lo recoge el sindicato en un documento sobre los criterios que defenderá en la negociación colectiva del próximo año, que ha sido aprobado hoy por su Consejo Confederal con un 85,3% de votos favorables.
La organización dirigida por José María Fidalgo considera que la negociación colectiva de 2008 se desarrollará dentro de un contexto económico "cambiante y con importantes incertidumbres", caracterizado por un menor crecimiento del PIB (3,3% frente al 3,8% de 2007) y del empleo (2,2% frente a 2,8%) y un menor peso de la construcción.
En este sentido, CC.OO. señala que aunque "no es previsible un hundimiento" de este sector el próximo año, "sus perspectivas ya no son nada halagüeñas". Además, el sindicato duda de que los excedentes de empleo que ya está expulsando la construcción puedan ser absorbidos por una industria que "languidece".
En la negociación colectiva de 2008 habrá varios elementos novedosos, como la entrada en vigor de la Ley de Igualdad, la estrategia española de seguridad y salud laboral o el nuevo marco de formación de los trabajadores.
Además, en marzo se celebrarán elecciones generales, abriéndose la perspectiva de un nuevo proceso de diálogo social. En opinión de CC.OO., si este marco vuelve a darse, los objetivos del mismo deben ser acordes a los desafíos a futuro de la economía y la sociedad española, consistentes en lograr un crecimiento sostenible del PIB y del empleo de calidad y en ampliar el sistema público de protección social, entre otros retos.
AVANZAR EN DERECHOS.
Dentro de los objetivos generales que CC.OO. se plantea en la negociación de los convenios de 2008 se encuentra el de avanzar en una mejor estructura y articulación de la negociación colectiva y ello con independencia de que se abra o no un diálogo bipartito (sindicatos-empresarios) para la reforma de la misma.
El sindicato quiere que la negociación colectiva del próximo ejercicio sirva para avanzar en derechos, garantizar la igualdad de trato y oportunidades, reducir la precariedad laboral, facilitar la conciliación de la vida laboral y familiar, acabar con los bajos sueldos, mejorar el poder adquisitivo y combatir la siniestralidad laboral, entre otras grandes metas.
En relación con la igualdad, la Ley elaborada al efecto ha creado o mejorado derechos laborales que suelen abordarse en los convenios colectivos, por lo que CC.OO. considera necesario que éstos sean revisados y modificados para no quedarse "desfasados".
Además, en la negociación de los convenios y acuerdos colectivos también deberán tratarse aquellas medidas que la Ley de Igualdad deja en manos de la negociación colectiva, como los planes de igualdad en las empresas.
Para erradicar los bajos salarios y mejorar el poder adquisitivo, CC.OO. apuesta por seguir mejorando el salario mínimo interprofesional (SMI) y, allí donde sea posible y aconsejable, por establecer un salario mínimo sectorial en los convenios y acuerdos de ámbito estatal.
El sindicato cree posible combinar un moderado crecimiento de los salarios más altos con una mejora "significativa" de los más bajos, sobre todo en aquellos sectores y empresas que carecen de retribuciones complementarias y en aquellas que vienen obteniendo, "año tras año", un crecimiento del beneficio empresarial muy superior al incremento de los costes laborales, sin que dichos beneficios redunden en inversión productiva o generación de empleo estable.Para la organización de José María Fidalgo, las cláusulas de revisión salarial siguen siendo imprescindibles para garantizar el mantenimiento del poder adquisitivo ante un crecimiento desmesurado de los precios.
En el campo de la siniestralidad y otros riesgos laborales, la central sindical se propone multiplicar las iniciativas de información y prevención, denunciar los riesgos y luchar por la suficiencia de medios, sobre todo donde existen mayores índices de accidentes y enfermedades profesionales.
En materia de empleo, CC.OO. entiende que debe promocionarse la contratación indefinida inicial con quienes tienen mayor nivel de paro (mujeres, jóvenes, mayores de 45 años, personas con discapacidad) a través de bonificaciones, y que deben aplicarse las medidas contenidas en la reforma laboral para evitar el encadenamiento de contratos temporales.
Para mejorar la conciliación de la vida laboral y familiar, el sindicato aboga por favorecer la flexibilidad horaria, reflejar en los convenios los nuevos derechos establecidos por ley y ampliar el permiso de lactancia a un mínimo de una hora diaria, con opción a que la madre o el padre, en caso de que ambos trabajen, puedan acumular la hora de lactancia, o las que correspondan en caso de parto múltiple, para su disfrute en jornadas completas.
Europa Press
miércoles, 28 de noviembre de 2007
lunes, 26 de noviembre de 2007
Los salarios ganarán en 2008 poder adquisitivo, tras diez años de 'letargo'
26-11-2007 - Los consumidores esporádicos de espaguetis o carne de pollo quizá no hayan notado la subida notable del precio de estos alimentos –del 8% y del 18,3%, respectivamente, en lo que va de año–. Pero, gustos aparte, la cosa cambia cuando se echa mano a la nómina para comprobar que al torbellino del IPC no hay subida salarial que se le escape.
Un ejemplo: entre 2000 y 2006, el salario medio de los españoles pasó de los 1.326,4 euros mensuales a los 1.613,5 euros. Pero si se resta el efecto de la inflación sobre estas remuneraciones (según el Instituto Nacional de Estadística, el IPC repuntó un 24,8% en ese periodo), la impresión de ganar más queda reducida a una mera quimera: en términos reales, la renta media aumentó sólo noventa céntimos.
Este letargo se ha repetido desde principios de los noventa hasta el cuarto trimestre del año, momento en el que , según un informe emitido por Moncloa, “se puede ver cómo los asalariados están ganando poder adquisitivo”. Antes de esta comunicación, distintos estudios privados habían apuntado precisamente en esa dirección, al recordar que “la pérdida real de ingresos ha dejado los salarios” –descontando el IPC– “en niveles de 1997”.
¿Y en qué se traduce todo esto? En que a pesar de que el PIB ha crecido a ritmos superiores al 3% en los últimos cuatro años, el vigor económico no ha contagiado a los bolsillos de los ciudadanos. Más aún, desde 2003, las remuneraciones reales han menguado en algo más de 500 euros, ver este diario del 7 de septiembre.
Para 2008 los expertos esperan que esta tendencia cambie. Según el estudio de remuneraciones publicado ayer por Mercer HR Consulting entre 62 países del mundo, los salarios de los trabajadores españoles subirán el 1,5 puntos en términos reales, medio punto menos que la media mundial. Aún así, se superará a otros países europeos como Holanda, donde aumentarán 0,9 puntos más, o Reino Unido y Alemania, que registrarán un incremento salarial superior en 1,1 puntos.
Para llegar a estas conclusiones, el informe tiene en cuenta las subidas salariales que acometerán las empresas, en comparación con las tasas de inflación previstas por la OCDE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Instituto Nacional de Estadística (INE). De este modo, las compañías en suelo nacional abordarán en 2008 una subida salarial del 4,5%, aunque este porcentaje se verá contrarrestado por una inflación prevista del 3%.
A nivel mundial, Mercer prevé que los salarios aumenten, en términos nominales, un 6%. En la práctica, India será el país que menos notará el efecto de la inflación, al experimentar el mayor incremento salarial real, con un 9,8%, seguida de Vietnam, con un 5,6%, Bulgaria (4,9%), Turquía (4,5%) y China (4,3%).
En el otro extremo se sitúan República Checa y Holanda, con un aumento de los salarios reales del 0,9% en ambos casos, y Alemania y Reino Unido, con un 1,1%.
M. Tejo/D. Gracia.
Expansion
Un ejemplo: entre 2000 y 2006, el salario medio de los españoles pasó de los 1.326,4 euros mensuales a los 1.613,5 euros. Pero si se resta el efecto de la inflación sobre estas remuneraciones (según el Instituto Nacional de Estadística, el IPC repuntó un 24,8% en ese periodo), la impresión de ganar más queda reducida a una mera quimera: en términos reales, la renta media aumentó sólo noventa céntimos.
Este letargo se ha repetido desde principios de los noventa hasta el cuarto trimestre del año, momento en el que , según un informe emitido por Moncloa, “se puede ver cómo los asalariados están ganando poder adquisitivo”. Antes de esta comunicación, distintos estudios privados habían apuntado precisamente en esa dirección, al recordar que “la pérdida real de ingresos ha dejado los salarios” –descontando el IPC– “en niveles de 1997”.
¿Y en qué se traduce todo esto? En que a pesar de que el PIB ha crecido a ritmos superiores al 3% en los últimos cuatro años, el vigor económico no ha contagiado a los bolsillos de los ciudadanos. Más aún, desde 2003, las remuneraciones reales han menguado en algo más de 500 euros, ver este diario del 7 de septiembre.
Para 2008 los expertos esperan que esta tendencia cambie. Según el estudio de remuneraciones publicado ayer por Mercer HR Consulting entre 62 países del mundo, los salarios de los trabajadores españoles subirán el 1,5 puntos en términos reales, medio punto menos que la media mundial. Aún así, se superará a otros países europeos como Holanda, donde aumentarán 0,9 puntos más, o Reino Unido y Alemania, que registrarán un incremento salarial superior en 1,1 puntos.
Para llegar a estas conclusiones, el informe tiene en cuenta las subidas salariales que acometerán las empresas, en comparación con las tasas de inflación previstas por la OCDE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Instituto Nacional de Estadística (INE). De este modo, las compañías en suelo nacional abordarán en 2008 una subida salarial del 4,5%, aunque este porcentaje se verá contrarrestado por una inflación prevista del 3%.
A nivel mundial, Mercer prevé que los salarios aumenten, en términos nominales, un 6%. En la práctica, India será el país que menos notará el efecto de la inflación, al experimentar el mayor incremento salarial real, con un 9,8%, seguida de Vietnam, con un 5,6%, Bulgaria (4,9%), Turquía (4,5%) y China (4,3%).
En el otro extremo se sitúan República Checa y Holanda, con un aumento de los salarios reales del 0,9% en ambos casos, y Alemania y Reino Unido, con un 1,1%.
M. Tejo/D. Gracia.
Expansion
viernes, 23 de noviembre de 2007
COMUNICADO DE COMPAÑEROS DE C&A DE TORRELODONES
Hola compañeros, pido vuestra ayuda y un pequeño esfuerzo, el pasado 10 de Noviembre despidieron a dos trabajadoras del C&A de Torrelodones (Madrid) por ir en las listas y apoyar a otra compañera que se presentaba a las elecciones en representación de CCOO. Con estos dos despidos logran que la candidatura de CCOO no tenga el apoyo suficiente para ganar las elecciones y sí lo tenga el sindicato de la empresa Fetico, que presenta a la responsable de tienda como candidata. Estas artimañas van contra la libertad sindical y la de los trabajadores. Estas trabajadoras que han sido despedidas por defender a las Comisiones, a la cual esta empresa tacha de radical, necesitan de nuestra ayuda. Ellas necesitan más que nunca recibir nuestro apoyo y esta empresa que no respeta a los trabajadores nuestro rechazo. Esta empresa gana dinero porque nosotros los trabajadores compramos en ellas, así que si ellos no respetan a los trabajadores nosotros no deberíamos comprar en ellas, hasta que ellos nos respeten. Como dijo el poeta León Felipe "si recordara su nombre aquí lo dejaría escrito" aquí os doy los nombres de las dos trabajadoras despedidas y la de la trabajadora que aun lucha sola contra toda un empresa como c&a por CCOO. Matilde Biancchi, Lorena Rubio y Gabriela Moo. Creo que las Comisiones más que nunca deben luchar por estas trabajadoras jóvenes que son nuestro futuro y desde las secciones sindicales podemos hacer mucho por ellas y por otros muchos trabajadores anónimos cuyas empresas vulneran sus derechos. Más que nunca debemos luchar por la unidad de los trabajadores y la defensa de su derechos en estos tiempos de neoliberalismo que amenazan constantemente nuestras conquistas laborales. Os pedimos que difundáis estas practicas entre los trabajadores y las denunciéis, mandando un correo como secciones sindicales y otro como trabajadores a las siguientes direcciones de correo:
h00c29@retail-sc.com, infoiberica@retail-sc.com,info.nl@retail-sc.com, bcya@telemadrid.es
h00c29@retail-sc.com, infoiberica@retail-sc.com,info.nl@retail-sc.com, bcya@telemadrid.es
martes, 20 de noviembre de 2007
¿Quién paga todo esto?
20-11-2007 - Como decía ayer en el informativo de Hora 14 de la cadena SER un buen amigo periodista, pagar impuestos era casi un título de nobleza, una forma de acceder a la plena ciudadanía y de ingresar en la democracia inicial, aquella en la que sólo formaban el censo de electores los contribuyentes.
Ahora, por el contrario, los líderes políticos se deslizan por la pendiente opuesta. En vísperas de los comicios del 9 de marzo todos se afanan por dejarnos exentos de presentar la declaración de la renta. Como los feriantes, se esfuerzan en ofrecer desde sus respectivos chiringuitos nuevas dádivas en forma de cheques bebé, de guarderías, de ayudas múltiples, mientras al mismo tiempo señalan que recortarán los impuestos directos.
La pregunta que surge es la misma que formuló el escritor Josep Pla recién llegado a Nueva York al observar la ciudad convertida en un ascua de luz. Entonces se averigua que pueden disminuir los impuestos directos mientras sigue subiendo la presión fiscal que soportan los ciudadanos conforme viene sucediendo en las últimas legislaturas. Es decir, que luego vienen los impuestos sobre los hidrocarburos, el IVA, el IBI, el IAE, el encarecimiento de los transportes públicos, la erosión que el IPC causa sobre los salarios, las tasas sobre infinidad de actos, la creciente fiscalidad municipal y la incipiente autonómica. Es decir, los gravámenes que se aplican de igual modo a cualquiera de los ciudadanos, ya se trate de un caballero como Amancio Ortega que ha levantado de modo ejemplar su imperio y ha creado tantos puestos de trabajo o de los que siguen la función a pie.
Recuerdo que cuando en 2004, durante la anterior campaña presidencial de Estados Unidos, se planteó la eliminación de los impuestos de sucesión en aquel país hubo un escrito firmado por algunos de los titulares de las grandes fortunas, como Bill Gates, donde se declaraban contrarios a esa medida. Argüían que el impuesto de sucesión era por completo concorde con la forma en que se había hecho América y que suprimirlo supondría dar ventajas excesivas a la herencia, a la inercia parasitaria, en contradicción con la prima al esfuerzo personal de cada uno, que era a su entender el valor decisivo a preservar. Pensaban que la supresión que se proponía iría en la línea contraria de lo que supuso el fin de la aristocracia característica de Europa, con efectos que de modo tan lúcido analizó Alexis de Tocqueville en su libro La democracia en América.
En efecto, si las cartas quedaban marcadas de salida de modo tan indeleble, la consecuencia sería según los próceres firmantes, el fin del sueño americano, la anulación de las oportunidades reales, es decir, el regreso al fatalismo social y a la consagración del parasitismo.
Sin premio suficiente al esfuerzo nadie confiaría en la aportación de talentos y esfuerzos propios, ni se sentaría a la mesa para pedir cartas.
Aquí, sin embargo, sigue la subasta imparable para eliminar el impuesto de sucesión y por eso el secretario general del Partido Socialista de Madrid, Tomás González, fue capaz de anticiparse a la presidenta de la Comunidad de Madrid y del PP de la región, Esperanza Aguirre, que ha presentado ya una ley en la Asamblea parlamentaria en ese sentido.
Las ofertas de suprimir impuestos y añadir atenciones varias a la infancia, a la juventud, a los maduros y a la tercera edad, referidas a la salud y la enfermedad, a la formación, a los que buscan piso, a los mileuristas y a quienes se esfuerzan en constituir un fondo de pensiones, van en paralelo pero se formulan de tal manera que tienen el efecto colateral de desprestigiar el servicio público. Nos hacen titulares de nuevos derechos pero a continuación nos dicen que los bienes a que tendremos acceso nos serán dispensados por gestores privados. Ese proceder se ensaya en el servicio de salud o en el de los ferrocarriles, cuya eficiencia termina coloreada por la rentabilidad con los resultados que hemos visto en los Railways británicos, destrozados por los Gobiernos conservadores de Margarita Thatcher.
Todo se calcula además como si ya no hubiera ciclos económicos conforme a la doctrina de Cristóbal Montoro, como si siempre se cumpliera la curva de Laffer según la cual la disminución de impuestos se traduce en aumento de la recaudación fiscal, como si el aterrizaje de la burbuja inmobiliaria fuera cosa de otro país, como si los delirios de El Pocero de Seseña (consúltese el libro de ese mismo título que han publicado en editorial Debate Ruth Ugalde y Alejandra Ramón) tuvieran asegurada duración indefinida. ¿Para cuándo la combinación del optimismo con la observación de la realidad?
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR
El Pais
Ahora, por el contrario, los líderes políticos se deslizan por la pendiente opuesta. En vísperas de los comicios del 9 de marzo todos se afanan por dejarnos exentos de presentar la declaración de la renta. Como los feriantes, se esfuerzan en ofrecer desde sus respectivos chiringuitos nuevas dádivas en forma de cheques bebé, de guarderías, de ayudas múltiples, mientras al mismo tiempo señalan que recortarán los impuestos directos.
La pregunta que surge es la misma que formuló el escritor Josep Pla recién llegado a Nueva York al observar la ciudad convertida en un ascua de luz. Entonces se averigua que pueden disminuir los impuestos directos mientras sigue subiendo la presión fiscal que soportan los ciudadanos conforme viene sucediendo en las últimas legislaturas. Es decir, que luego vienen los impuestos sobre los hidrocarburos, el IVA, el IBI, el IAE, el encarecimiento de los transportes públicos, la erosión que el IPC causa sobre los salarios, las tasas sobre infinidad de actos, la creciente fiscalidad municipal y la incipiente autonómica. Es decir, los gravámenes que se aplican de igual modo a cualquiera de los ciudadanos, ya se trate de un caballero como Amancio Ortega que ha levantado de modo ejemplar su imperio y ha creado tantos puestos de trabajo o de los que siguen la función a pie.
Recuerdo que cuando en 2004, durante la anterior campaña presidencial de Estados Unidos, se planteó la eliminación de los impuestos de sucesión en aquel país hubo un escrito firmado por algunos de los titulares de las grandes fortunas, como Bill Gates, donde se declaraban contrarios a esa medida. Argüían que el impuesto de sucesión era por completo concorde con la forma en que se había hecho América y que suprimirlo supondría dar ventajas excesivas a la herencia, a la inercia parasitaria, en contradicción con la prima al esfuerzo personal de cada uno, que era a su entender el valor decisivo a preservar. Pensaban que la supresión que se proponía iría en la línea contraria de lo que supuso el fin de la aristocracia característica de Europa, con efectos que de modo tan lúcido analizó Alexis de Tocqueville en su libro La democracia en América.
En efecto, si las cartas quedaban marcadas de salida de modo tan indeleble, la consecuencia sería según los próceres firmantes, el fin del sueño americano, la anulación de las oportunidades reales, es decir, el regreso al fatalismo social y a la consagración del parasitismo.
Sin premio suficiente al esfuerzo nadie confiaría en la aportación de talentos y esfuerzos propios, ni se sentaría a la mesa para pedir cartas.
Aquí, sin embargo, sigue la subasta imparable para eliminar el impuesto de sucesión y por eso el secretario general del Partido Socialista de Madrid, Tomás González, fue capaz de anticiparse a la presidenta de la Comunidad de Madrid y del PP de la región, Esperanza Aguirre, que ha presentado ya una ley en la Asamblea parlamentaria en ese sentido.
Las ofertas de suprimir impuestos y añadir atenciones varias a la infancia, a la juventud, a los maduros y a la tercera edad, referidas a la salud y la enfermedad, a la formación, a los que buscan piso, a los mileuristas y a quienes se esfuerzan en constituir un fondo de pensiones, van en paralelo pero se formulan de tal manera que tienen el efecto colateral de desprestigiar el servicio público. Nos hacen titulares de nuevos derechos pero a continuación nos dicen que los bienes a que tendremos acceso nos serán dispensados por gestores privados. Ese proceder se ensaya en el servicio de salud o en el de los ferrocarriles, cuya eficiencia termina coloreada por la rentabilidad con los resultados que hemos visto en los Railways británicos, destrozados por los Gobiernos conservadores de Margarita Thatcher.
Todo se calcula además como si ya no hubiera ciclos económicos conforme a la doctrina de Cristóbal Montoro, como si siempre se cumpliera la curva de Laffer según la cual la disminución de impuestos se traduce en aumento de la recaudación fiscal, como si el aterrizaje de la burbuja inmobiliaria fuera cosa de otro país, como si los delirios de El Pocero de Seseña (consúltese el libro de ese mismo título que han publicado en editorial Debate Ruth Ugalde y Alejandra Ramón) tuvieran asegurada duración indefinida. ¿Para cuándo la combinación del optimismo con la observación de la realidad?
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR
El Pais
jueves, 15 de noviembre de 2007
CCOO reitera la necesidad de extender a todos los convenios las cláusulas de revisión salarial
15-11-2007 - La inflación en nuestro país mantiene desde hace una larga temporada una evolución negativa para los intereses de los trabajadores y las trabajadoras y de las empresas españolas, al empeorar el poder adquisitivo de las personas con menos posibilidades de proteger sus intereses y limitar la capacidad de competir de los bienes y servicios nacionales. Este factor es uno de los que explican el profundo deterioro de la balanza de pagos con el exterior (déficit en la balanza comercial del 8,1% del PIB).
El dato anticipado de la inflación en octubre, facilitado por el Instituto Nacional de Estadística, sitúa en el 3,6% el crecimiento de los precios en los últimos doce meses. Conocidos los escasos márgenes de maniobra en los dos meses restantes para finalizar el año, se puede concluir que la evolución de los precios españoles en 2007 será un año más, desfavorable (alrededor del 3,5% para el conjunto del año), ocho décimas superior a la del año precedente.
La subida del precio del petróleo no es causa suficiente para tan mal resultado, ya que si bien ha incrementado su precio en un porcentaje muy elevado, la subida se limita bastante –ocho por ciento- gracias a la apreciación de la moneda única europea. La subida, por otra parte, es extensible a todos los países europeos y, sin embargo, en ellos, la evolución del índice general de precios es más comedida.
El resultado de la inflación subyacente que no tiene en cuenta ni los productos energéticos ni los alimentos no elaborados, se sitúa en un 3,1% hasta septiembre, lo que refleja una falta de control sobre los precios internos y muestra que los problemas de precios en España no se limitan a factores externos. La inflación en nuestro país también tiene que ver con un proceso de formación de precios deficiente, donde los empresarios de determinadas ramas de actividad disponen de un poder excesivo, que les permite fijar unos precios muy alejados del valor real de los bienes y servicios que ponen en circulación en el mercado.
La evolución de los precios de bienes de primera necesidad (alimentos, vivienda, enseñanza) es, además, peor que el índice general con una penalización mayor para las personas con menor nivel de renta que, de manera obligada, deben dedicar una proporción superior de sus ingresos a la compra de estos productos. En el presente ejercicio se va a producir una nueva diferencia en los precios con los países que componen la zona euro, hasta acumular once puntos en la última década, con la consiguiente repercusión negativa en las posibilidades de competir en el principal mercado exportador español.
La economía española muestra síntomas cada vez más evidentes de agotamiento del modelo productivo utilizado en la actual fase de crecimiento económico. El necesario cambio de patrón productivo, es un proceso con bastantes dificultades, que entre otros factores necesita del control de precios para transitar hacia la producción de bienes y servicios con mayor valor añadido.
En esta situación, la Confederación Sindical de Comisiones Obreras, urge al Gobierno a dejar de utilizar justificaciones que no se corresponden con la realidad, a abandonar su pasividad en este terreno y a adoptar medidas que eviten las privilegiadas posiciones de las empresas en las ramas de actividad donde se observan las mayores subidas en los precios, garantizando un mayor nivel de competencia. Al mismo tiempo, emplaza a los sectores empresariales de las ramas más inflacionistas a comprometerse con el control de los precios, tal y como figura en el Acuerdo para la Negociación Colectiva, que empresarios y sindicato hemos suscrito. De otra manera, las posibilidades de crecimiento de nuestra economía se ensombrecerán aún más y se resentirá toda la sociedad española y especialmente los sectores menos favorecidos.
Por nuestra parte, CCOO continuará reivindicando, en el marco de la negociación colectiva, una mejora moderada del poder adquisitivo de los salarios y la extensión en los convenios de las cláusulas de revisión salarial.
Por último, queremos dejar constancia de que la responsabilidad del movimiento sindical no servirá de nada si los poderes públicos no toman las medidas necesarias para poner freno a la situación descrita.
CCOO
El dato anticipado de la inflación en octubre, facilitado por el Instituto Nacional de Estadística, sitúa en el 3,6% el crecimiento de los precios en los últimos doce meses. Conocidos los escasos márgenes de maniobra en los dos meses restantes para finalizar el año, se puede concluir que la evolución de los precios españoles en 2007 será un año más, desfavorable (alrededor del 3,5% para el conjunto del año), ocho décimas superior a la del año precedente.
La subida del precio del petróleo no es causa suficiente para tan mal resultado, ya que si bien ha incrementado su precio en un porcentaje muy elevado, la subida se limita bastante –ocho por ciento- gracias a la apreciación de la moneda única europea. La subida, por otra parte, es extensible a todos los países europeos y, sin embargo, en ellos, la evolución del índice general de precios es más comedida.
El resultado de la inflación subyacente que no tiene en cuenta ni los productos energéticos ni los alimentos no elaborados, se sitúa en un 3,1% hasta septiembre, lo que refleja una falta de control sobre los precios internos y muestra que los problemas de precios en España no se limitan a factores externos. La inflación en nuestro país también tiene que ver con un proceso de formación de precios deficiente, donde los empresarios de determinadas ramas de actividad disponen de un poder excesivo, que les permite fijar unos precios muy alejados del valor real de los bienes y servicios que ponen en circulación en el mercado.
La evolución de los precios de bienes de primera necesidad (alimentos, vivienda, enseñanza) es, además, peor que el índice general con una penalización mayor para las personas con menor nivel de renta que, de manera obligada, deben dedicar una proporción superior de sus ingresos a la compra de estos productos. En el presente ejercicio se va a producir una nueva diferencia en los precios con los países que componen la zona euro, hasta acumular once puntos en la última década, con la consiguiente repercusión negativa en las posibilidades de competir en el principal mercado exportador español.
La economía española muestra síntomas cada vez más evidentes de agotamiento del modelo productivo utilizado en la actual fase de crecimiento económico. El necesario cambio de patrón productivo, es un proceso con bastantes dificultades, que entre otros factores necesita del control de precios para transitar hacia la producción de bienes y servicios con mayor valor añadido.
En esta situación, la Confederación Sindical de Comisiones Obreras, urge al Gobierno a dejar de utilizar justificaciones que no se corresponden con la realidad, a abandonar su pasividad en este terreno y a adoptar medidas que eviten las privilegiadas posiciones de las empresas en las ramas de actividad donde se observan las mayores subidas en los precios, garantizando un mayor nivel de competencia. Al mismo tiempo, emplaza a los sectores empresariales de las ramas más inflacionistas a comprometerse con el control de los precios, tal y como figura en el Acuerdo para la Negociación Colectiva, que empresarios y sindicato hemos suscrito. De otra manera, las posibilidades de crecimiento de nuestra economía se ensombrecerán aún más y se resentirá toda la sociedad española y especialmente los sectores menos favorecidos.
Por nuestra parte, CCOO continuará reivindicando, en el marco de la negociación colectiva, una mejora moderada del poder adquisitivo de los salarios y la extensión en los convenios de las cláusulas de revisión salarial.
Por último, queremos dejar constancia de que la responsabilidad del movimiento sindical no servirá de nada si los poderes públicos no toman las medidas necesarias para poner freno a la situación descrita.
CCOO
miércoles, 14 de noviembre de 2007
El IPC sube 1.3 puntos en el mes de octubre
− La variación mensual del índice general es del 1,3%.
− La variación acumulada es del 3%.
− La tasa de variación interanual del IPC del mes de octubre aumenta nueve décimas y se sitúa en el 3,6%.
− La tasa anual de la inflación subyacente es del 3,1%, cinco décimas
mayor que la registrada en septiembre.
http://www.ine.es/daco/daco42/daco421/ipc1007.pdf
− La variación acumulada es del 3%.
− La tasa de variación interanual del IPC del mes de octubre aumenta nueve décimas y se sitúa en el 3,6%.
− La tasa anual de la inflación subyacente es del 3,1%, cinco décimas
mayor que la registrada en septiembre.
http://www.ine.es/daco/daco42/daco421/ipc1007.pdf
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